Costa Rica no tiene un problema de inversión, tiene un reto de talento

Hola, 

Durante años, Costa Rica ha sido reconocida como uno de los destinos más atractivos para la inversión extranjera en América Latina. Estabilidad democrática, talento humano y apertura al mundo han sido parte de una fórmula que nos permitió generar empleo, atraer empresas globales y crear nuevas oportunidades para miles de familias.

Sin embargo, los cambios que estamos observando en la economía global nos recuerdan una realidad importante: ninguna ventaja competitiva es permanente ni está garantizada.

En los últimos meses hemos visto señales que invitan a reflexionar sobre cómo Costa Rica mantendrá su liderazgo en los próximos años. La conversación suele centrarse en infraestructura, incentivos o condiciones macroeconómicas. Todos esos temas son importantes. Pero hay uno que será determinante para el futuro del país: nuestra capacidad para desarrollar talento joven preparado para los empleos que demanda una economía cada vez más sofisticada.

Desde Fundación Caricaco creemos que esta es una de las conversaciones más importantes que puede tener Costa Rica hoy.

No porque el país carezca de talento o de programas públicos. Todo lo contrario. Tenemos una generación de jóvenes con enorme potencial, creatividad y capacidad de adaptación. El desafío es que todavía existe una brecha significativa entre las oportunidades que ofrece el mercado laboral y las herramientas que muchos jóvenes tienen para acceder a ellas.

Mientras algunas empresas enfrentan dificultades para encontrar perfiles especializados, miles de jóvenes siguen buscando una oportunidad para ingresar al mercado laboral formal. Tenemos vacantes sin llenar y talento sin oportunidades. Esa realidad no debería verse como una contradicción inevitable, sino como una oportunidad para construir mejores puentes entre la formación y el empleo.

La empleabilidad juvenil suele abordarse como un desafío social, y ciertamente lo es. Pero también es una estrategia de crecimiento económico, de competitividad y de desarrollo productivo inclusivo.

Las empresas que hoy evalúan dónde invertir buscan mucho más que estabilidad. Buscan ecosistemas capaces de generar talento de manera constante. Buscan personas con habilidades técnicas, competencias digitales, dominio de idiomas y capacidad de aprendizaje continuo. En otras palabras, buscan lugares donde exista una conexión efectiva entre educación, formación y empleo.

Por eso creemos que el talento joven no es una consecuencia de la inversión extranjera. Es una de sus principales precondiciones. Sobre todo si lo hacemos en la escala óptima. 

La buena noticia es que sabemos mucho más que antes sobre qué funciona para cerrar estas brechas.

Sabemos que la formación genera mejores resultados cuando está conectada con oportunidades reales de empleo. Sabemos que el acompañamiento durante la transición al mercado laboral aumenta las probabilidades de inserción. Sabemos que la información sobre demanda laboral permite orientar mejor los procesos de capacitación, y sabemos que medir resultados produce mejores decisiones que medir únicamente esfuerzos.

Por eso, desde Fundación Caricaco impulsamos modelos basados en evidencia y resultados.

Creemos que el éxito de un programa no debería medirse únicamente por la cantidad de personas capacitadas, sino por cuántas logran conseguir y mantener un empleo de calidad. Creemos que los recursos públicos y privados generan mayor valor cuando se orientan hacia resultados verificables. Y creemos que el Pago por Resultados tiene el potencial de convertirse en un nuevo estándar para las políticas de empleabilidad juvenil en Costa Rica.

Esta visión también implica una forma diferente de entender la colaboración.

Ninguna institución resolverá este desafío por sí sola. El Estado tiene un papel fundamental para crear condiciones habilitantes y escalar soluciones efectivas. Las empresas tienen la oportunidad de participar activamente en la construcción del talento que necesitan. Las organizaciones sociales podemos aportar innovación, evidencia y cercanía con las poblaciones que enfrentan mayores barreras.

Cuando estos esfuerzos se articulan, el impacto es mucho mayor que la suma de sus partes.

En Fundación Caricaco creemos que el futuro del país depende, en buena medida, de nuestra capacidad para convertir el crecimiento económico en oportunidades reales para las personas jóvenes. No basta con atraer inversión. Necesitamos que más jóvenes puedan participar de los beneficios que esa inversión genera.

Costa Rica tiene una oportunidad extraordinaria para fortalecer su principal ventaja competitiva. Aprovecharla requerirá visión de largo plazo, colaboración y una apuesta innegociable y decidida por modelos que demuestren resultados.

Porque cuando una persona joven accede a formación pertinente, consigue un empleo de calidad y desarrolla una trayectoria profesional, gana mucho más que ella misma. Gana su familia, gana su comunidad y gana el país.

Si queremos que Costa Rica siga creciendo, necesitamos que ese crecimiento sea cada vez más inclusivo y participativo. Necesitamos que más jóvenes formen parte de la economía que estamos construyendo.

Al final, la mejor estrategia para atraer inversión y generar prosperidad compartida comienza fortaleciendo aquello que nos ha diferenciado durante décadas: nuestro talento.

Y la buena noticia es que todavía estamos a tiempo de hacerlo.

Pura vida,

Si quieren acompañarnos en nuestra misión de mover la aguja de impacto social y apoyar al empleo joven, no duden en contactarnos: comunicacion@caricaco.org