Hola,
¿Los volví a enganchar con el asunto del correo? Bueno, no me juzguen, es que queremos que nos lean y se interesen por lo que estamos haciendo.
¡Iniciamos el 2026 muy motivados, y queremos contagiarlos! Este no es un año cualquiera para Fundación Caricaco. Es un año clave dentro de nuestra estrategia 2025–2030. Es un momento en el que la evidencia acumulada, las alianzas construidas y los aprendizajes generados comienzan a alinearse con mayor claridad para empujar un cambio sistémico real, y sostenible en el tiempo. Es, en muchos sentidos, y por muchas razones, el año en el que pasamos con mayor fuerza de la demostración a la incidencia, y de la innovación a la escala nacional.
Nuestra estrategia al 2030 parte de una misión país clara y compartida: reducir el desempleo juvenil a menos de la mitad. Un desafío estructural que limita el desarrollo social, profundiza desigualdades y desaprovecha talento. Sabemos que alcanzar esta meta requiere mucho más que buenos programas, y es mucho más grande que nosotros. Requiere transformar la forma en que se diseñan, financian y evalúan las soluciones nacionales. Al igual que hacerlo de manera coordinada entre el sector público, el sector social y otros actores del ecosistema.
Desde esa lógica se estructuran nuestras tres prioridades estratégicas al 2030, y es precisamente en el 2026 donde estas prioridades comienzan a operar de manera más integrada y visible. La primera de ellas es institucionalizar la efectividad basada en resultados.
En este eje, nuestro programa Acelera cumple un rol central. Durante el 2026, Acelera seguirá operando como un demostrador práctico de cómo pueden diseñarse programas de formación técnica para el empleo con los niveles de efectividad deseados. Las metas para este año son: más de 300 personas jóvenes iniciando procesos de formación orientados al empleo, con una tasa de graduación cercana al 80%, al menos el 50% de las personas colocadas en empleos de calidad, y un 40% manteniendo ese empleo a los tres y seis meses. Estas metas no solo generan impacto directo en la vida de las personas jóvenes, sino que producen evidencia concreta sobre qué funciona, dónde, y bajo qué condiciones. Debemos aprender muy rápido y muy bien en este espacio.
La segunda prioridad estratégica para 2030 es fortalecer y articular el ecosistema de iniciativas sociales que trabajan en educación, empleo e innovación. Ninguna organización puede resolver sola los desafíos públicos que tenemos. Por eso, en 2026, el programa de Grants apunta a jugar un papel protagónico en elevar la capacidad del ecosistema para diseñar, ejecutar, medir y aprender.
A través del componente de SocialLab, se apoyará a tres organizaciones que aporten de manera puntual a la movilidad social de jóvenes. Enfocándose en iniciativas de permanencia y éxito educativo capaces de generar al menos dos dólares de valor social por cada dólar invertido. Más allá del impacto inmediato, estas experiencias buscan producir evidencia sólida sobre qué modelos funcionan mejor para la permanencia. Con el objetivo de identificar soluciones que puedan ser replicadas y escaladas posteriormente dentro de las instituciones públicas correspondientes.
Por su parte, el componente de GovTech traduce esta prioridad estratégica en la generación clara de valor público mediante tecnología. En 2026, el foco estará en desarrollar y entregar soluciones digitales que mejoren la trazabilidad, la cobertura y la eficiencia de programas públicos de educación y empleo. Con una expectativa explícita de alcanzar tasas de retorno de al menos un 20%. Estas iniciativas fortalecen la visión al 2030 de contar con sistemas de información más robustos y herramientas tecnológicas que habiliten un proceso de toma de decisiones públicas más informado, eficiente y en cumplimiento con la ley.
La tercera prioridad estratégica al 2030 es diseñar y financiar innovación social con énfasis en aprendizaje. Aquí, este es un año clave para consolidar una agenda de conocimiento que permita pasar de experiencias aisladas a aprendizajes compartidos. Tanto Acelera como Grants están diseñados para generar datos y evidencia que respondan preguntas relevantes para la política pública. Cómo logramos mayor permanencia en el sistema educativo, como logramos altas tasas de colocación laboral en todas las regiones del país, y como hacemos a nuestras instituciones más eficientes en la entrega de valor público, entre otras.
Como ven, estamos haciendo un esfuerzo consciente para que nuestros programas de Acelera y Grants operen como instrumentos profundamente alineados con la estrategia al 2030. Donde sus metas anuales no sean aisladas, sino escalones concretos y demostrativos hacia un cambio sistémico mayor. Cada joven que se coloca en un empleo, cada organización que mejora su gestión, cada institución que adopta una herramienta más efectiva, mueve la aguja por la misión país que hemos planteado como nuestra; pero que es realmente compartida.
Desde Fundación Caricaco entendemos nuestro rol como el de un aliado estratégico del sector público para: catalizar, demostrar, aprender y escalar. El 2026 es el año en el que esa lógica se vuelve más relevante y con suerte más potente. Estamos convencidos de que, trabajando de manera articulada y con metas claras, es posible avanzar con decisión hacia una Costa Rica con más oportunidades para sus jóvenes y con instituciones cada vez más efectivas al servicio de todo el país.
Agradecemos profundamente la posibilidad de colaboración y el compromiso compartido que tenemos con todos ustedes. No damos por sentado o por hecho que seamos capaces de construir mejoras a nuestro querido país en conjunto. Por eso, los invitamos a seguir construyendo el país que todos queremos heredar.
¡Esperamos que el 2026 sea un año cargado de bendiciones y de éxitos para todos ustedes y sus organizaciones!
Pura vida,
